La informática no es difícil, difícil es…

La informática no es difícil, difícil es…

Una nueva entrada del escritor Manuel Guisande, que sigue a esta y esta otra que nos cedió recientemente.

La informática no es difícil, difícil es…

¿Hay algo más complicado que conocer los entresijos de la informática, eso de jr@_hju0001111%-80%@00000%002 y no me digas cómo se transforma en una palabreja, en un mensaje?. Pues lo hay, ¡¡¡cómo no lo va a haber, si siempre hay algo que lo supera todo!!!.

Yo pensaba que más complejo que eso de la informática podría ser pues la fórmula matemática sobre los agujeros negros, una teoría sobre la física cuántica o de la fusión nuclear… yo que sé; pues no, más complejo que eso, que el agujero negro, que la física cuántica, que la fusión nuclear y que  la informática es el cerebro de ese tipo que tienes ahí al lado.

Sí, ese, el compañero de trabajo que todos tenemos que cuando hay un problema en tu ordenador se empeña en solucionarlo cuando hasta hace poco lo más que sabía era encender una linterna y apagar las velas…  ¿¡¡¡cómo no van a expirar las páginas webs con tipos así!!! ?; no es que expiren, se suicidan, porque mira que no hay opciones en un ordenador… ¿ 4.788.836, quizás 70 millones o incluso jr@_hju0001111%-80%@00000%002 ?.

Pues ya ves, va el tío y, ¡¡hala!!, a ver si por suerte entre 13.000 millones de fórmulas la encuentra, así, de casualidad, como si fuera lo más normal, entrando aquí, allá, volviendo al principio, con  300 reiniciar y un enciende y apaga para variar. Y mientras lo intenta sin tener pajolera idea, pero que hace como si supiera, dice: «Si le doy aquí… », y nada; «pero a lo mejor así… », tampoco; «Ah, ya sé… ». Y te lo juro que yo cuando doy con un tipo así, miro el teclado, lo miro y lo remiro y es observar la tecla del 3, justo esa, la del 3, donde está la almohadilla, y eso, me duermo.

 

Los listillos y la protección de datos

Los listillos y la protección de datos

Siguiendo con la serie de artículos que comparte el escritor Manuel Guisande en este blog, os traigo otro que nos ha cedido.

Los listillos y la protección de datos

Pero vamos a ver hombre de dios, para qué tanto lío de protección de datos. ¿Ahora que lo saben todo?, ¿ahora que todos hemos puesto de forma tan primitiva nuestro índice manchado de tinta sobre un papel para el carné de identidad? ¿Ahora que recibo en el buzón tropecientasmil cartas y que ya sé cuales son las que tengo que tirar? Venga hombre…

A mi esto de la protección de datos, mientras no me despierten de la siesta, como si quieren saber el color que eran mis patucos cuando era pequeño o si el sonajero tenía una o dos bolitas en su interior… lo-que-quie-ran.

Ahora, especialmente en vacciones, te llaman por teléfono, te cuentan no sé qué historia de que ha salido al mercado la pera limonera y tras acabar con tu cerebro, con un carrete que flipas añaden: «Y le informo que según la ley en vigor de protección de datos, si desea… » Pero vamos a ver listillo más que listillo, que uno es lelo pero lo justo; o sea, me llama un tipo que no tenía por qué llamarme porque no me conoce de nada, pero absolutamente de nada, que ha cogido mi teléfono casi seguro que de forma ilegal y tras quererme vender casi un submarino nuclear para Reyes… me dice que la protección de datos… que según la ley… venga neniño… vai tomar vento.

A mí lo de la protección de datos me importa un bledo; es más, prefiero que no hagan nada, que conozco mi país, y a ver si tocan en un ordenador un botón donde está la ley esa de marras y mi nombre, y en vez de protegerme termine, pues yo que sé, siendo llamado a filas porque figuro que soy cabo furriel y me pillan de remplazo para Afganistan.

Y ya me veo yo demostrando que no, que libré de la mili por excedente de cupo; y ellos que sí, que el 4 de enero del 2011 envié un correo electrónico parar la protección de datos y que figuro que soy cabo furriel, que tienen un papel delante y que pone: «Manuel Guisande, cabo furriel». Y ya le puedes decir que no, que libraste en el 77, que tienes más de 50 tacos y que malo sería que con más de 50 aún fueras cabo furriel y que… pero como en el condenado papel figura «Manuel Guisande, cabo furriel»… pues de ahí a un Consejo de Guerra como no te presentes…

De verdad, yo tal como funciona este tinglado de país prefiero que me conozca todo dios y que sepan: 1. Que hagan lo que quieran 2. Que sigan haciendo lo que quieran y 3. Que no me despierten. Pero eso sí, por Santiago Apóstol, que con mi nombre no toquen ningún fichero no sea que la vayan a armar, que los conozco, que se empieza por un «que raro porque… » e igual termino en Guinea Ecuatorial haciendo una imaginaria porque «como en el informe pone que usted es cabo furriel… ». ¿Protección de datos? Ni hablar, que lo sepan todo, absolutamente todo, como que ayer, por ejemplo, perdí al mus, no por nada, por si les vale para algo, pero tocar mi nombre en un ordenador… ni de coña.

Para navegar por Internet es esencial…

Para navegar por Internet es esencial…

Hoy abrimos una sección y series de artículos no tan técnicos, sino que irán más destinados al entretenimiento, al humor y a vivencias en este mundo digital. Para comenzar traemos unos artículos desde otro blog que nos ha ofrecido el escritor Manuel Guisande.

Podéis visitarlo clicando su banner, os prometo ratos de risas y entretenimiento.

Para navegar por Internet es esencial…

Para aprender cómo funciona Internet, pero de forma perfecta, es fundamental una cosa, pero fundamental; vamos que sin eso no puede ser: que el ordenador no sea tuyo. Como sea tuyo la fastidiaste, seguro, pero fijo, y te quedarás frustrado en medio de un mundo fascinante; pero si el aparatejo de marras es del Ayuntamiento o la Diputación y lo utilizas en una biblioteca o vas a un Ciber, por ejemplo… bueno, aprendes que alucinas y te adentras en el mismísimo futuro, en la cuarta dimensión, en los agujeros negros del saber con una valentía, con una alegría y una ignorancia internáutica …

«Está seguro que quiere… la web puede contener… ». Tú lees eso en la pantalla de un ordenata de cualquier institución y hasta te entra la risa. «¿Qué si estoy seguro?, bo», y te repites: «¿Pero que si yo estoy seguro Mr. Google, yo, Alberto Peláez?», anda, segurísimo, te creces, pinchas con el ratón y ¡¡ hala !!, hacia el más allá informático, hacia otra dimensión del conocimiento y a descubrir cosas increíbles. Sí, increíbles; lo mismo puedes llegar a una página que hablan de la posibilidad de viajar un día dentro de microorganismos por las entrañas de la tierra o una de Japón en la que se abren y abren a su vez páginas y más páginas como si estuvieran repartiendo cartas de póquer, y no es que navegues, es que vuelas.

Pero claro, esto si el ordenador no es tuyo, que hasta si te pones puedes escribir con los pies y poner los acentos con el codo; porque como sea tuyo, eso de navegar…. nada, y volar… ni un aleteo, chaval, ni uno.

Y fíjate lo que son las cosas, cómo cambia todo, porque si es tuyo y te dice lo mismo: «Está seguro que quiere… la web puede contener… », ya casi te da un sobresalto; lo de contener lo que contienes es la respiración y al ratón lo acaricias porque no vaya a ser que el animalejo adquiera vida propia y acceda él solito al sito y lo escaralle todo. Y hasta tal punto te afecta el pasmo coronario que si hay alguien a tu lado le preguntas nervioso cómo diablos puedes salir del lío en el que te metiste y hasta mentalmente ves entrando al técnico en casa llevando la CPU o PCU, o como le llamen al cacharro ese, y a lo mejor termina destrozándotelo y te cobra un pastón por algo que nunca sabrás que hizo, ni él, claro.

Sinceramente; esto de la informática, de la Red y de los ordenadores, que yo lo mezclo todo como si fuera un pisto, realmente es un placer, un entretenimiento; bueno, la repera. Y si será la repera que yo pincho y pincho y repincho y hasta he descubierto que Internet tiene vida propia; de verdad, como si fuera algo humano, un ser terrenal, un ser vivo, con sensibilidad, con sentimientos, con alma y hasta con creencias religiosas, o por lo menos eso percibo en mi ordenador porque a veces me dice: «La página expiró», y de verdad que cuando leo eso de «expiró»… es que me da unas ganas de hacer un entierro; no sé, de rezar o poner una flor en la pantalla…

 

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